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Lun, Dic

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva aseguró que, si sale elegido en las presidenciales de octubre de 2018, organizará un referéndum para “preguntarle al pueblo” sobre las reformas económicas, en una entrevista publicada este sábado por el diario francés Le Monde.

“Si ganara las elecciones, haría un referéndum para preguntarle al pueblo su opinión”, aseguró al ser preguntado sobre si daría marcha atrás a reformas como la laboral. “Y este tema, será debatido en el Congreso”, insistió.

El exdirigente, de 72 años, se mostró confiado con su candidatura para las presidenciales: “eso no me preocupa”, “la hora de la verdad llegará y el PT (Partido de los Trabajadores, su formación) decidirá”.

Por otra parte, Lula cargó contra el juez Sergio Moro, que en julio lo condenó a casi 10 años de prisión por recibir un apartamento a cambio de beneficiar ilegalmente a una constructora con obras en el grupo petrolero público Petrobras.

“Fui condenado en un proceso en el que mismo juez reconoce que el apartamento no era mío y que no hubo desvío de fondos de Petrobras”, denunció.

“El juez Sergio Moro, rehén de los medios, estaba condenado a condenarme. Los fiscales, presa de una megalomanía, aseguran que el Partido de los Trabajadores (PT) quería el poder para robar”, dijo.

Y añadió: “la policía federal miente, el fiscal miente y el juez Moro transforma esas mentiras en procesos judiciales”.

Lula, que espera en libertad el resultado de su apelación en ese juicio, tiene siete procesos abiertos por delitos que van desde el tráfico de influencias hasta la asociación ilícita.

Aun así, aseguró que aunque “toda política contra la corrupción es bienvenida”, “ha habido un objetivo de criminalizar al PT”.

EFE
Washington
La investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre si hubo injerencia rusa en las elecciones de EE.UU. golpeó ayer de lleno a dos exasesores de la campaña del ahora presidente Donald Trump, acusados de "conspiración", y a un tercero que mintió sobre sus contactos con individuos conectados con Moscú.

La presentación de cargos contra Paul Manafort, exjefe de campaña de Trump, y su exsocio Rick Gates, y el acuerdo de culpabilidad alcanzado con el FBI por el exasesor George Papadopoulos por mentir sobre sus contactos con personas con vínculos con el Gobierno ruso son una firme evidencia de los avances en la investigación de Mueller.

Los 12 cargos contra Manafort y Gates, aprobados por un gran jurado federal en Washington el pasado viernes, son los primeros dentro de la investigación que lidera Mueller desde mayo sobre la supuesta intromisión rusa en las elecciones del año pasado en EE.UU. y si hubo coordinación entre Moscú y el equipo de Trump.

El escrito de acusación hecho público hoy detalla que Manafort y Gates están acusados de "conspiración contra Estados Unidos" y para "lavar dinero", así como de realizar "declaraciones falsas y engañosas" y no presentar información financiera y de cuentas bancarias en el extranjero.

Los dos se entregaron a primera hora al Buró Federal de Investigación (FBI) y comparecieron después ante la jueza Deborah A. Robinson de la Corte del Distrito de Columbia, donde sus abogados indicaron que ambos se declaran no culpables de todos los cargos.

Por su parte, los abogados del Gobierno creen que Manafort y Gates pueden fugarse ante la gravedad de los cargos y pidieron a la magistrada que les ponga bajo régimen de arresto domiciliario, además del depósito de fianzas de 10 millones de dólares y cinco millones, respectivamente.

A la vez que se conocían los cargos contra Manafort y Gates, la oficina de Mueller publicó también el acuerdo de culpabilidad de Papadopoulos, cerrado el pasado 5 de octubre y pendiente de sentencia.

En su cuenta de Twitter, Trump aseguró hoy que los cargos contra su exjefe de campaña se refieren "a años atrás", al rechazar de nuevo estar involucrado en "ninguna conspiración" con Rusia.

Lo cierto es que en el escrito de imputación de 31 páginas contra Manafort y Gates no hay ninguna mención a una supuesta "conspiración" entre el equipo del magnate y Rusia, sino que los cargos están relacionados con los amplios lazos financieros que ambos mantuvieron con líderes prorusos en Ucrania.

Manafort se unió a la campaña de Trump en marzo de 2016 y la dirigió entre mayo y agosto, cuando tuvo que dimitir tras descubrirse que había recibido 12,7 millones de dólares por asesorar al exprimer ministro proruso de Ucrania Viktor Yanukovych.

En el caso de Gates, considerado el protegido de Manafort, siguió vinculado a la campaña y, tras las elecciones de noviembre, estuvo involucrado en la organización de los actos del traspaso de la Presidencia a Trump junto con Tom Barrack, conocido amigo y asesor del magnate.

La declaración de culpabilidad de Papadopoulos sí está directamente relacionada con la supuesta injerencia rusa, ya que en ella el exasesor de política exterior de la campaña de Trump admite que mintió al FBI en enero pasado sobre una conversación que mantuvo en abril de 2016 con un profesor extranjero con conexiones con el Kremlin.

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