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Mié, Feb

La sociedad civil como órgano solucionador mediante el conflicto

Opinión
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A través de los años, nos hemos dado cuenta, de que, con el devenir de las cosas, surgen nuevas transformaciones; dichos cambios son, unos buenos y otros malos, pero es propio de la naturaleza, cambiar, adaptarse a las nuevas exigencias que demanda un siglo XXI. 

A través de los años, nos hemos dado cuenta, de que, con el devenir de las cosas, surgen nuevas transformaciones; dichos cambios son, unos buenos y otros malos, pero es propio de la naturaleza, cambiar, adaptarse a las nuevas exigencias que demanda un siglo XXI. 

Parece extraño, pero bien lo decía Empédocles, todo se forma por mezcla y separación, y en ese proceso de unión y desunión, surgen nuevas combinaciones que dan origen a nuevas perspectivas, a nuevos enfoques, a nuevos puntos de vistas.

Las grandes revoluciones sociales, surgen del conflicto, provienen de esas dos fuerzas primitivas; el odio y el amor. Esto es lo que ocurre en la sociedad civil, al estar representada por una diversidad de personas, cada una con sus propias costumbres, sus diferentes hábitos y forma de conceptualizar y ver las cosas, es evidente que imperará el conflicto como medio para llegar a un consenso entre las partes.

Navegando en la web, encontré la siguiente definición de sociedad civil “El término sociedad civil, como concepto de la ciencia social, designa a la diversidad de personas con categoría de ciudadanos que actúan generalmente de manera colectiva para tomar decisiones en el ámbito público que conciernen a todo ciudadano fuera de las estructuras gubernamentales”. (web, 2015). Recuperado de http://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_civil.

Sabemos, que la sociedad civil, es dueña legitima de los espacios públicos, que allí, se empodera de las más significantes demandas de la sociedad, y les exige a los representantes del espacio político, que sean acogidas, en beneficio de la colectividad. Como bien dice la cita anterior, todo ciudadano, perteneciente a la sociedad civil, y por ende, que esté fuera de las posiciones del gobierno, le compete exigir y estar en desacuerdo con la mayoría de las faltas y dejadeces de los gobernantes de un determinado país; si dicha peticiones, realizadas por la sociedad civil, ya sea a través de movilizaciones, marchas, huelgas u otros medios, no es amedrantada por los representante del espacio político, entonces, se puede decir, que existen, en dicho país, un indicio de un Estado de Derecho.

Como una manera de reafirmar lo dicho, quiero citar lo siguiente: diremos que la sociedad civil está asociada con aquel espacio de la vida social organizada, que se caracteriza por ser autogenerado, independiente y autónomo del Estado y cuyas acciones se encuentran circunscritas por un conjunto de reglas compartidas o, lo que es lo mismo, por el orden normativo. Dentro de los rasgos característicos que distinguen a la sociedad civil de otras organizaciones sociales se cuentan:

En primer lugar, que la sociedad civil está asociada con fines públicos antes que privados; en segundo lugar, que si bien la sociedad civil se relaciona con el Estado, no cuenta entre sus objetivos el acceso al poder; en tercer lugar, la sociedad civil tiene que ver con el pluralismo y diversidad y; por último, tenemos que ningún grupo que hace parte de la sociedad civil pretende arrogarse el derecho a representar la totalidad de los intereses de una comunidad o un individuo, pues, al contrario, diferentes intereses son representados por distintos grupos. (Campos, 2015)

¿Qué implica todo esto en términos de Derechos Humanos? Implica una tensión entre distintos grupos de intereses, por una parte, existe un grupo dentro de la misma sociedad que se siente ser subyugado por un grupo de interés diferente al suyo, pero con la compatibilidad de que ambos, pertenecen a la sociedad civil, y comparten el mismo espacio público, lo que lo hace, no en todos los casos, ser parte de una misma causa. Sin embargo, ante este dilema, surge el conflicto, ya que cada uno vela por sus intereses. Este conflicto, aunque en cierto modo es necesario, no del todo es aceptable; y no lo es porque se nos educa, bajo los preceptos del individualismo, “sálvese el que pueda”, dejando a un lado el sentir colectivo, que debiera ser unificado.

Entiendo que en la ciudad, que como sabemos está compuesta por la sociedad civil, existe una malgama de diferencias culturales y que esta diversidad ha venido a enriquecer nuestras culturas, y que de cada defensa de interés de las partes de la sociedad civil, se llega al consenso, pero dicho consenso no del todo es concretizado rotundamente, porque como es sabido, en una lucha de intereses, para que el conflicto entre las partes pueda calmarse debe haber un acuerdo, y este acuerdo siempre aventajará a quien tenga más relaciones con los dirigentes del espacio político, lo que trae como consecuencia, que una parte quede satisfecha y otra no; y que como siempre, los funcionarios se salgan con la suya. Me parece este uno de los principales retos que enfrenta, en Latinoamérica, la sociedad civil.

Dice Alguacil: “El conflicto se produce en la ciudad, en el encuentro de ciudadanos libres que son diferentes, el conflicto motiva la política y hace del espacio público (el espacio del encuentro) el espacio político donde se desarrolla el arte del diálogo, de la negociación y del consenso. El conflicto es inherente a la misma, igual que la convivencia. Conflicto y convivencia son las dos caras de la misma moneda.” (Julio, 2015)

Sí, es cierto, el conflicto visto desde la perspectiva de la estructura gubernamental conlleva a la negociación, al consenso, pero ¿a qué tipo de consenso? ¿A cuál negociación? ¿Negociación para beneficio de quién? ¿Para la colectividad? ¿Para el sentimiento del pueblo? ___ Lo dudo___ Este es otro de los grandes retos de la sociedad civil, superar ese sentir particular e individualista, basado en el sentir aislado, que solo responde a los intereses de un grupo; que sabemos que siempre será el de mejor posicionamiento económico ¿o no es cierto, que como dice el refrán, el que nada tiene nada vale? Creo que si queremos tratar el tema de la participación y la ciudadanía debemos enfocarla desde la noción de humanidad, pero una humanidad donde a todos nos duela el sentir del compañero, sin importar de que grupo, cultura, o nivel social provenga.

Existen, y esto lo hago solo por poner un ejemplo, personas que trabajan para el Estado, y que dependen del espacio político, que también son parte de la sociedad civil, porque no legislan y no tienen nada que ver en las decisiones que se toman, de las reivindicaciones emanadas de los conflictos entre las partes de interés, y que, según el autor citado, hacen posible el “consenso”.

¿Qué ocurre cuando a un juez, que trabaja para el Estado le llevan un caso de un funcionario del gobierno que es acusado de corrupción, y que existen pruebas suficientes para encarcelarlo, pero dicho funcionario es protegido por la mayoría de los representante del espacio político y para evitar que el juez falle en su contra, lo ponen entre la espada y la pared; diciéndole: tienes dos opciones, si falla a su favor, enviaremos a tus hijos a estudiar en unas de las mejores universidades del mundo, te ascenderemos de cargo, pagaremos tu vehículo, te compraremos una nueva casa, y te depositaremos unos millones en tu cuenta, pero si fallas en su contra, te quitaremos el trabajo, nos encaremos de que no vuelvas a conseguir en el país nunca más un trabajo?
¿Quién defiende los intereses de ese Juez, señor Alguacil, a qué consenso llegamos con esta disyuntiva?

 

Autor- Bladimir Ramos

 

La sociedad civil como órgano solucionador mediante el conflicto

 

Bladimir Ramos

 

A través de los años, nos hemos dado cuenta, de que, con el devenir de las cosas, surgen nuevas transformaciones; dichos cambios son, unos buenos y otros malos, pero es propio de la naturaleza, cambiar, adaptarse a las nuevas exigencias que demanda un siglo XXI.

Parece extraño, pero bien lo decía Empédocles, todo se forma por mezcla y separación, y en ese proceso de unión y desunión, surgen nuevas combinaciones que dan origen a nuevas perspectivas, a nuevos enfoques, a nuevos puntos de vistas.

Las grandes revoluciones sociales, surgen del conflicto, provienen de esas dos fuerzas primitivas; el odio y el amor. Esto es lo que ocurre en la sociedad civil, al estar representada por una diversidad de personas, cada una con sus propias costumbres, sus diferentes hábitos y forma de conceptualizar y ver las cosas, es evidente que imperará el conflicto como medio para llegar a un consenso entre las partes.

Navegando en la web, encontré la siguiente definición de sociedad civil “El término sociedad civil, como concepto de la ciencia social, designa a la diversidad de personas con categoría de ciudadanos que actúan generalmente de manera colectiva para tomar decisiones en el ámbito público que conciernen a todo ciudadano fuera de las estructuras gubernamentales”.  (web, 2015). Recuperado de http://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_civil.

Sabemos, que la sociedad civil, es dueña legitima de los espacios públicos, que allí, se empodera de las más significantes demandas de la sociedad, y les exige a los representantes del espacio político, que sean acogidas, en beneficio de la colectividad. Como bien dice la cita anterior, todo ciudadano, perteneciente a la sociedad civil, y por ende, que esté fuera de las posiciones del gobierno, le compete exigir y estar en desacuerdo con la mayoría de las faltas y dejadeces de los gobernantes de un determinado país; si dicha peticiones, realizadas por la sociedad civil, ya sea a través de movilizaciones, marchas, huelgas u otros medios, no es amedrantada por los representante del espacio político, entonces, se puede decir, que existen, en dicho país, un indicio de un Estado de Derecho.

Como una manera de reafirmar lo dicho, quiero citar lo siguiente: diremos que la sociedad civil está asociada con aquel espacio de la vida social organizada, que se caracteriza por ser autogenerado, independiente y autónomo del Estado y cuyas acciones se encuentran circunscritas por un conjunto de reglas compartidas o, lo que es lo mismo, por el orden normativo.  Dentro de los rasgos característicos que distinguen a la sociedad civil de otras organizaciones sociales se cuentan: En primer lugar, que la sociedad civil está asociada con fines públicos antes que privados; en segundo lugar, que si bien la sociedad civil se relaciona con el Estado, no cuenta entre sus objetivos el acceso al poder; en tercer lugar, la sociedad civil tiene que ver con el pluralismo y diversidad y; por último, tenemos que ningún grupo que hace parte de la sociedad civil pretende arrogarse el derecho a representar la totalidad de los intereses de una comunidad o un individuo, pues, al contrario, diferentes intereses son representados por distintos grupos. (Campos, 2015)

¿Qué implica todo esto en términos de Derechos Humanos? Implica una tensión entre distintos grupos de intereses, por una parte, existe un grupo dentro de la misma sociedad que se siente ser subyugado por un grupo de interés diferente al suyo, pero con la compatibilidad de que ambos, pertenecen a la sociedad civil, y comparten el mismo espacio público, lo que lo hace, no en todos los casos, ser parte de una misma causa. Sin embargo, ante este dilema, surge el conflicto, ya que cada uno vela por sus intereses. Este conflicto, aunque en cierto modo es necesario, no del todo es aceptable; y no lo es porque se nos educa, bajo los preceptos del individualismo, “sálvese el que pueda”, dejando a un lado el sentir colectivo, que debiera ser unificado.

Entiendo que en  la ciudad, que como sabemos está compuesta por la sociedad civil, existe una malgama de diferencias culturales y que esta diversidad ha venido a enriquecer nuestras culturas, y que de cada defensa de interés de las partes de la sociedad civil, se llega al consenso, pero dicho consenso no del todo es concretizado rotundamente, porque como es sabido, en una lucha de intereses, para que el conflicto entre las partes pueda calmarse debe haber un acuerdo, y este acuerdo siempre aventajará a quien tenga más relaciones con los dirigentes del espacio político, lo que trae como consecuencia, que una parte quede satisfecha y otra no; y que como siempre, los funcionarios se salgan con la suya.  Me parece este uno de los principales retos que enfrenta, en Latinoamérica, la sociedad civil.

Dice Alguacil: “El conflicto se produce en la ciudad, en el encuentro de ciudadanos libres que son diferentes, el conflicto motiva la política y hace del espacio público (el espacio del encuentro) el espacio político donde se desarrolla el arte del diálogo, de la negociación y del consenso. El conflicto es inherente a la misma, igual que la convivencia. Conflicto y convivencia son las dos caras de la misma moneda.” (Julio, 2015)

Sí, es cierto, el conflicto visto desde la perspectiva de la estructura gubernamental conlleva a la negociación, al consenso, pero ¿a qué tipo de consenso? ¿A cuál negociación? ¿Negociación para beneficio de quién? ¿Para la colectividad? ¿Para el sentimiento del pueblo? ___ Lo dudo___ Este es otro de los grandes retos de la sociedad civil, superar ese sentir particular e individualista, basado en el sentir aislado, que solo responde a los intereses de un grupo; que sabemos que siempre será el de mejor posicionamiento económico ¿o no es cierto, que como dice el refrán, el que nada tiene nada vale? Creo que si queremos tratar el tema de la participación y la ciudadanía debemos enfocarla desde la noción de humanidad, pero una humanidad donde a todos nos duela el sentir del compañero, sin importar de que grupo, cultura, o nivel social provenga.

Existen, y esto lo hago solo por poner un ejemplo, personas que trabajan para el Estado, y que dependen del espacio político, que también son parte de la sociedad civil, porque no legislan y no tienen nada que ver en las decisiones que se toman, de las reivindicaciones emanadas de los conflictos entre las partes de interés, y que, según el autor citado, hacen posible el “consenso”.

¿Qué ocurre cuando a un juez, que trabaja para el Estado le llevan un caso de un funcionario del gobierno que es acusado de corrupción, y que existen pruebas suficientes para encarcelarlo, pero dicho funcionario es protegido por la mayoría de los representante del espacio político y para evitar que el juez falle en su contra, lo ponen entre la espada y la pared; diciéndole: tienes dos opciones, si falla a su favor, enviaremos a tus hijos a estudiar en unas de las mejores universidades del mundo, te ascenderemos  de cargo, pagaremos tu vehículo, te compraremos una nueva casa, y te depositaremos unos millones en tu cuenta, pero si fallas en su contra, te quitaremos el trabajo, nos encaremos de que no vuelvas a conseguir en el país nunca más un trabajo?

¿Quién defiende los intereses de ese Juez, señor Alguacil, a qué consenso llegamos con esta disyuntiva?

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