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Jue, Abr

El tema haitiano: posverdad, aporofobia y xenofobia selectiva

Opinión
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Cuando el padre de la Patria Dominicana, Francisco de Rosario Sánchez, entra al Este de la Isla de Santo Domingo desde Haití expresa: “Entro por Haití porque no puedo hacerlo por otra parte, pero si alguien pretendiese mancillar mi nombre por eso, decidle que yo soy la Bandera Nacional”. Dentro de las posibles aristas que se desprenden del análisis de esta frase del hacedor de la Separación de República Dominicana, de la República de Haití, en el 27 de febrero del 1844, está el hecho de que tal acción no pudo ser posible sin el consentimiento de los haitianos.

En consecuencia, pasado los primeros 17 años de la separación de ambos Estados por la vía bélica, se realiza la primera acción de solidaridad del pueblo haitiano para con el pueblo dominicano, significando esto una aceptación, por parte de los esclavos libertos en 1804, de la división de la Isla en dos Naciones. Entonces, ¿Por qué ocuparon los haitianos la parte Este de la Isla de Santo Domingo?, ¿Fuero colonialistas las motivaciones de los haitianos para ocupar lo que hoy es República Dominicana?, ¿Esclavizaron los haitianos a los dominicanos?

La historia de la antigua Isla Hispaniola narra cómo la misma fue objeto de repartición, según las conveniencias de las coronas esclavistas europeas, específicamente las de España y Francia. Un ejemplo de ello es el tratado de Aranjuez del 03 de junio del 1777, y el de Basilea de 1795. El primero, dispuso las líneas fronterizas entre las dos posesiones de ambas coronas, y el segundo, entregó jurídicamente la propiedad de la Isla a los franceses. No obstante, la Independencia de Haití, proclamada el 01 de enero del 1804, y la Guerra de la Reconquista (7 de noviembre de 1808 y el 9 de julio de 1809), encabezada por Juan Sánchez Ramírez y Ciriaco Ramírez, cambian el devenir histórico de la antigua Quisqueya y sientan las bases para la instauración de dos Estados en una sola isla.

La parte de la República de Haití creció y se fortaleció, tras el asesinato de Jean Jacques Dessalines por parte de Henri Christopher y Alexandre Petión, con su política de solidaridad para con los nacientes proyectos de independencia de América… por su parte, la corona esclavista de España retomó el control de la media Isla. Estos sucesos, en donde se evidencia una pujanza por parte del nuevo Estado de los antiguos negros esclavos y un estancamiento por parte de los criollos de la parte española de la Isla, ya que estos no fueron capaces de producir su Independencia sino que optaron por regresar al dominio español, fueron caldo de cultivo para que los haitianos vieran un eminente peligro en sus propias narices, porque si antes los esclavistas fueron a África a secuestrar negros para hacerlos esclavos, la simple lógica planteaba que no tendrían miramientos para traspasar la frontera imaginaria con macabros fines… En fin, el período de crisis que se conoce como “España Boba”, y la subsecuente “Independencia Efímera” de José Núñez de Cáceres, abrieron las puertas a la ocupación haitiana que ejecutó, el 9 de febrero de 1822, Jean Pierre Boyer.

Leído los dos párrafos anteriores, y sabido que su veracidad histórica es fácilmente comprobable como verdad, se aclara el panorama y mito infundado del supuesto deseo de los haitianos por dominar todo el territorio basados en una supuesta propiedad; otra mentira que han querido vender como verdad, personeros de redes sociales y falsos nacionalistas, es que los haitianos nos esclavizaron, al parecer olvidando, la existencia de evidencias de que el 5 veces presidente constitucional de República Dominicana, Buena Ventura Báez, “Fue sucesivamente alcalde de Azua, diputado ante el Congreso de Haití al final de la ocupación, constituyente de la asamblea haitiana (1843)” (José Báez Guerrero – Biografía de Báez-); y que también Tomás Bobadilla y Briones “Durante la ocupación haitiana (1822-1844), ocupó funciones públicas”, según Héctor Tineo en su artículo “Tomás Bobadilla falleció exiliado en Puerto Príncipe”. Lo cual deja claro ese asunto…

Como se sabe, el Pueblo Haitiano encierra como aportes libertarios a la humanidad: ser la primera nación en liberarse de la esclavitud. Como ente de solidaridad, exhibe su ayuda para lograr la independencia de naciones como Venezuela y la Gran Colombia; la colaboración a Sánchez, la participación de sus nacionales en la Gesta Patria de Abril de 1965, en Dominicana. Entre otros lauros entonces, ¿Por qué incitan tanto desdén hacia los haitianos un grupo de pseudos nacionalistas dominicanos?

Según el ministro de Interior y Policía, Carlos Amarante Baret, “Entre 18.000 y 20.000 venezolanos se han instalado en República Dominicana, tras abandonar su país en los últimos años, -además- precisó que la mayoría se encuentra de forma irregular en suelo dominicano”, señala un artículo publicado el 22 de agosto de 2017, en la parte digital del Nuevo Gerald. Sigue diciendo el referido artículo que, “En República Dominicana hay un sistema migratorio que está regulado por la Ley 285-04 y su Reglamento, y por tanto, todos, no importa de dónde vengan, tienen que acogerse a esa Ley” (Unos 20,000 venezolanos han emigrado a República Dominicana por la crisis, http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article168627672.html ). El 02 de agosto del 2017, el periódico El Caribe señalaba que “La Dirección General de Migración (DGM) informó […], que 13 mil 446 extranjeros que se encontraban en situación migratoria irregular en la República Dominicana fueron repatriados a sus respectivos países durante el mes de julio. […]. Fueron repatriados en coordinación con las embajadas de sus respectivos países y eran provenientes de Colombia, Cuba, Francia, Haití, Perú, Venezuela y Rusia”; y el 07 de marzo del 2018, el Diario Libre reseña que, “La Dirección General de Migración (DGM), informó ayer que sumaron 7,598 los extranjeros que fueron repatriados y no admitidos durante el mes de febrero y que proceden de 12 países. […]. De acuerdo al reporte, los extranjeros repatriados eran provenientes de Afganistán, Albania, China, Colombia, Cuba, Gran Bretaña, Haití, Honduras, Nigeria, Puerto Rico, Turquía y Venezuela”. Pero bien sabe el lector que no hay una campaña tenaz o desenfrenada solicitando su salida...

Según el periódico dominicano Diario Libre, en artículo publicado el 07 de noviembre del 2013, bajo el título: “Ilegales en República Dominicana hacen vida normal y sin persecución”, “El Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo resaltó que ciudadanos extranjeros que se han establecido en la República Dominicana sin visado, sin documentación alguna, realizan su vida normal, sin persecución y con acceso a servicios públicos tales como educación, salud o protección de sus derechos laborales”.

Sin embargo, la campaña de odio dirigida al segmento inmigrante haitiano que han ocupado las redes sociales y todo el espectro informativo dominicano en los últimos 6 meses, y la evidencia de indocumentados de otras latitudes del globo terráqueo, más, el enfoque especial de las reseñas periodísticas dominicana en el caso de los nacionales haitianos indocumentados, por ejemplo: el jueves 11 de enero, del presente año, el periódico Listín Diario, bajo el título: “Parturientas haitianas siguen copando hospital”, señala que, “Hasta el mediodía no se había ingresado ninguna de otra nacionalidad, aunque al año el centro registra algunos casos de venezolanas, mexicanas, uruguayas, entre otras. Esas cifras tienden a elevarse al concluir el día, de acuerdo a personal que labora en el centro, donde en el 2017 se registraron 8,439 nacimientos, de las cuales 1,494 fueron de madres haitianas, un 18%. De las mismas, 522 fueron mediante de cesáreas, equivalente a 35%”; y el periódico El Nacional señalaba en mayo del 2017, que “Más de cinco mil millones de pesos invierte el Gobierno anualmente en atenciones a embarazadas haitianas, muchas traídas por mafias para que alumbren en hospitales del país, afirmó hoy el director del Servicio Nacional de Salud (SNS), doctor Nelson Rodríguez Monegro”; se llega a que la presión sobre los haitianos se debe más a un asunto de aporofobia y xenofobia selectiva.

Sin lugar a equívocos, hay que hacer cumplir las reglas que figuran en la Ley 285-04 y su Reglamento, de lo contrario la República Dominicana seguirá teniendo un mayúsculo desorden migratorio. Más, las mismas no deben ser tomadas como medios de distracción ni de acicate para escarbar rencores infundados que nada tienen que ver con los trabajadores víctimas de la explotación en ambos lados de la frontera que “divide” la Isla de Santo Domingo. El anhelo mayor debe ser la unidad de todos los trabajadores. “¡Trabajadores del mundo uníos!”, como planteara Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto del Partido Comunista, porque hasta que no se entienda que los verdaderos enemigos de los ciudadanos dominicanos, haitianos y del mundo son los explotadores capitalistas que ahogan las dos naciones y a los habitantes del planeta, entonces no habrá solución duradera a las crisis estructurales que agobian a la humanidad.

 

 

 

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