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Jue, Abr

La metáfora en el discurso: vista desde el sistema metafórico de la República Dominicana

Opinión
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Se sostiene que la metáfora no es un artilugio literario que florece en la mente de escritores geniales, sino que es muy frecuente en nuestro uso cotidiano de la lengua (Lakoff y Johnson, 1986 citado por Navarro Atencio y Villareal Gómez, 2014). Puedo dar fiel testimonio de que fue hasta hace poco tiempo que comencé a ver el concepto de metáfora más allá de lo que se emplea en los textos de corte literario en busca de producir cierto nivel de estética en un discurso literario. Y es que, en efecto, nuestro estado cognoscitivo nos permite establecer relaciones analógicas entre entes tangibles, fáticos y reales para que de ello surjan términos metafóricos que nos sirvan para designar realidades que se encuentran representadas en nuestro sistema cognitivo creado a raíz del vasto mundo experiencial que nos circunda.

 

Al respecto, algunos autores sostienen que la metáfora se haya asociada a la concepción del mundo de los hablantes nativos de una lengua, contribuye en la construcción social de la realidad de cada grupo cultural y en la reproducción de imaginarios. Así, cualquier metáfora ejerce una función cognoscitiva, en cuanto es vehículo para intercambiar verdades, creencias y opiniones. (Chamizo, 1998:95).  Si las metáforas tienen contenido cognitivo lo tienen porque construyen, reorganizan, determinan una misma realidad, o bien porque descubren, revelan o desvelan nuevos elementos o relaciones previamente existentes en la realidad. (Bustos, 2000:143, ambos citado por Navarro Atencio y Villareal Gómez, 2014). 

Por lo visto, esa habilidad de crear y comprender metáforas exige más del manejo de la pragmática, __concebida como la encargada de estudiar los actos de habla en su contexto,__que de la competencia lingüística. Eso se explica gracias a la dimensión pragmática que la metáfora adopta en una situación comunicacional contextualizada y no, como ya hemos dicho en ocasiones anteriores, en el manejo de los signos lingüísticos tales como: el léxico, el morfológico, y el sintáctico del enunciado, entendido este último como el texto.

Aristóteles, en su obra Poética la define así “la metáfora consiste en dar a una cosa un nombre que corresponde a otra produciéndose una transferencia del género a la especie o de la especie al género, o de la especie a la especie, o según relaciones de analogía.” El concepto de metáfora, incluso en la actualidad se presta a malinterpretaciones, debido a que esta responde a estados cognitivos que por su naturaleza son de índole abstracta.

(Gordon, 1990 citado por Martín de la Rosa 2002) apunta, al revisar la visión de Aristóteles sobre la metáfora, que ésta es, en cierto modo, ambigua ya que al mismo tiempo que dice que debe suprimirse del lenguaje científico, le concede a esta la capacidad de proporcionar al ser humano visiones intuitivas: “las palabras corrientes comunican sólo lo que ya sabemos; solamente por medio de las metáforas podemos obtener algo nuevo.”

En esa misma línea, según Martín de la Rosa (2002) autores como, Hausman (1983, 1989) y Ricoeur (1973, 1977, 1978) definen esta concepción sirviéndose de varias características; si bien cada uno de ellos aporta diferentes matices: a) las metáforas pueden crear nuevo significado y nuevas semejanzas; b) las metáforas no pueden parafrasearse sin que haya una pérdida de significado; c) los componentes de las metáforas __‘sujeto primario’ y ‘sujeto secundario’__ ejercen una influencia recíproca entre sí que da lugar a cambios en el significado de ambos componentes; d) en las metáforas no sólo encontramos similitudes entre sus componentes sino también diferencias; e) las metáforas son fuente de tensión.

Así, tenemos que el poder de la metáfora como fuente de información se pierde en un enunciado literal que carezca de la interacción de sus componentes ya que el significado metafórico es el resultado de la interacción de éstos y, en consecuencia, no hay paráfrasis que pueda proporcionar un significado equivalente; esto es, el significado metafórico no puede reducirse a una reproducción literal ya que se produciría una pérdida del contenido cognitivo. La metáfora, por tanto, en virtud de su aspecto creativo se consolida como un instrumento de uso cognitivo. (En Waggoner, 1990: 93-94 citado por Martín de la Rosa, 2002).

Lo cierto es que la metáfora deberá ser entendida en y de acuerdo al contexto en que se produzca. Esto supone características como el tono, la persona que la enuncie, el lugar donde sea emitida, a quien sea expresada y otras tantas implicaciones que, en grado sumo, nos ayudarán a entender la metáfora en sus distintas manifestaciones. No es lo mismo que una mujer de la que un adolescente está enamorado le llame niño a que su madre le llame así. La misma expresión, puede ser acogida por el adolescente cuando viene de la madre desde su significado literal, pero al venir de la mujer que tutea, debido al aspecto metafórico el adolescente representará en la palabra “niño” un desvío semántico que metafóricamente puede traducirse a persona inmadura, imberbe y sin experiencias.

Todo ese conjunto de inferencias que permite desarrollar nuestro estado cognitivo, dependerá, además, del momento. Puede de que, si la relación entre el adolescente y la mujer que flirtea ya estuviera consumada, entonces, el adolescente viera en el término niño, una representación de sutiliza y ternura que lo mueve a pensar que la mujer lo mira como algo dulce e inocente. La metáfora es contexto.Estados cognitivos que nos permiten percibir el mundo desde diferentes perspectivas.

Es importante apuntar que la metáfora nos remite a otras metáforas, que un hecho metafórico puede dar lugar a inmensidades cantidades de metáforas. Eso se explica, porque la misma responde a actos de habla, y estos, a contextos comunicacionales. La metáfora puede llevarnos al inicio traslaticio de donde surgió la metáfora originaria. Por ejemplo, en el enunciado: ¡esto está cabrón!, en un contexto que se sitúe entre dos amigos, la metáfora subyacente en el significante cabrón despertaría representaciones mentalesque moverían al enunciatario a pensar en algo que está difícil, que perturba, que quita la tranquilidad, que traiciona, eso debido al estado cognoscitivo que tiene el enunciador respecto al vocablocabrón  en un contexto referido a la situación de infidelidad, que pueda darse entre las parejas de esposos; por ejemplo.

De manera que las metáforas adquieren dimensiones contextuales, que facilitan acudir a las representaciones mentales, respecto al sistema metafórico que se le esté dando uso. A estas conexiones le llamo niveles metafóricos. En ese tenor, es entendible que nuestro estado cognoscente del mundo que nos rodea, da paso a comprender el sentido distorsionado que cómodamente nos faculta para hacer representaciones mentales, que simbolicen o expliquen, lo que en el fondo queremos expresar mediante las metáforas.

Actualmente, en República Dominicana, los jóvenes que se dedican a expresarse a través del dembow, para con ello materializar la representación social del país, posiblemente sea el colectivo que mayor uso de la metáfora haga. Un ejemplo de ello lo constituye la expresión “tú ta´ fría porque tú ta´ cabaña”. En esta representación metafórica subyacen al menos, tres aspectos traslaticios de palabras con determinado contexto situacional. Lo primero es, la metáfora representada en el término fría, lo que metafóricamente en un contexto como este significa, que una mujer está en un estado de armonía con su pareja; en estado de tranquilidad, de sosiego, de calma como lo representa el frío. La siguiente metáfora presente en esta expresión de un dembow dominicano, descansa en el significante cabaña. Ese término nos remite a realizar una representación metal, que nos mueve a pensar en sexo.

Ahora bien, las mencionadas metáforas son las que les dan paso a lo que yo le llamaría metáfora macroestructural, porque las dos metáforas mencionadas (fría y cabaña), juntas, permiten inferir que la mujer de la que se habla en esa expresión, debido a que le da sexo al joven cuando este lo desea, puede conseguir de dicho joven, lo que quiera, lo que hace de la relación de esa pareja, una situación cargada de armonía y sin discusión o problema de ningún tipo; eso debido a que  ella “está fría porque está cabaña”. La macroestructura semántica de esta metáfora, se descodificaría como que la mujer lo satisface sexualmente siempre que él se lo pida y sin pretexto alguno y eso crea un ambiente de tranquilidad y estabilidad entre ambos.

De esta inferencia, extraída de los sentidos ocultos de la metáfora, se puede realizar, incluso, una inferencia abductiva que daría paso a pensar que posiblemente dicha joven le brinda servicio sexual a la persona que emite el enunciado por concepto de paga. Lo que claramente abriría las puertas para el comienzo de un análisis sociológico acerca del tema de la prostitución en RD.

Lo mismo ocurre con la expresión “hasta donde dice Cirilo” se dice de un cuchillo que era utilizado para matar a las vacas que posteriormente serían vendidas en las carnicerías, dicho cuchillo tenía gravado en el mango la palabra Cirilo. El cuchillo con el que mataban las vacas solo llegaba al corazón de estas cuando era enterrado hasta al cabo, hasta donde dice Cirilo. De ahí que esta expresión sea empleada en un ambiente coloquial y en alusión al sexo, queriendo dejar dicho que el hombre llega hasta el final de la hendidura de la mujer; hasta donde dice Cirilo.

Del mismo modo, ocurre con la expresión dembowsera, “tú ta´ mofle” la metáfora contextual que simboliza esta expresión, encierra distintas connotaciones significativas. Lo primero es que esta expresión, se sitúa en el uso y contexto de donde se localiza el sustantivo mofle, lo que permite decir, que a través de la metáfora MOFLE se le dice a quien se le exprese esta palabra, “que está atrás, abajo, y caliente”. De esto puede deprenderse, que esta metáfora, más que decirle literalmente lo que representa ser un mofle, en una situación concreta, busca decir de manera distorsionada que quien esté mofle, es una persona que está atrasado, anticuado, retrógrado, y apache. En sentido general, se puede entender a través de esta metáfora como algo o alguien inservible; mofle.

Lo mismo sucede con la palabra mangar, la misma en un contexto coloquial y marginal del término, se presta a crear designaciones semánticas que claramente se presentan para crear metáforas en los contextos en que sea empleada; utilizándose, en situaciones tales como: Te mangaré una bofetada que se puede entender como te daré una bofetada. Me la mangaré, esta expresión dependiendo de cuál sea el contexto en el que se esté hablando puede significar, me la robaré, pero si la situación comunicacional se estuviera refiriendo a una mujer, esto podría simbolizar, que el individuo poseerá sexualmente a la mujer.

Del mismo modo, existen acepciones de la palabra mangar, tales como: Mangaré ese joven que es igual a me conseguiré ese joven. Mangué este carro que simboliza compré este carro. Mangué la tabla que en un argot de calle se traduciría como: conseguí o tengo la pistola. Mangue ahí= agarre ahí.Mángala= agárrala. Estos ejemplos, nos hablan de lo acelerada que está la cultura, y que cada vez más los pueblos crean designaciones semánticas a través de ciertos términos, que les permiten ir de la mano con una cultura mediática y apresurada. Emplean términos, que llevan hacia situaciones comunicacionales que les permiten ahorrarse palabras; utilizando términos que designen con un mismo vocablo distintas realidades que, gracias a nuestro estado cognitivo, permite ver el mundo desde una dimensión metafórica del lenguaje.

Puedo enumerar un gran listado de metáforas cotidianas utilizadas por los jóvenes que representan el género “musical” urbano, y es que la metáfora presenta la percepción del mundo de los hablantes de un determinado pueblo. La metáfora cotidiana representa la concepción social de la realidad de cada grupo cultural. Es una forma de representar la realidad. Debido a  eso cuando esos jóvenes acuden a metáforas que tienen en el fondo un matiz vinculado con el sexo desenfrenado, la droga, asesinatos, corrupción y otras degradaciones humanas, es porque su contexto le facilita tener esa representación mental de su entorno.

Desde luego, cualquier metáfora ejerce una función cognoscitiva, en cuanto es vehículo para intercambiar verdades, creencias y opiniones. Un ejemplo de ello, lo constituyen las creaciones metafóricas: A esa le picho el juego, abrió gas, bultero, paquetero, no me dé cotorra, dame lu´, dame la verde, y otras representaciones metafóricas que en diferentes contextos dominicanos pueden significar, simbolizar e incluso; crear nuevos significados y nuevas semejanzas. Preferimos no agrandar el listado por asunto de espacio, además, que este sería un compromiso que será consumado en otro trabajo, especialmente sobre la metáfora en el discurso, vista desde el sistema metafórico de la República Dominicana.

 

Autor- Bladimir Ramos.

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