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Jue, Dic

"La realidad del profesional dominicano vista desde una síntesis biográfica personal".

Opinión
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Por el: Licdo. Manuel M. Ynfante 
 
Era un jueves cualquiera, la luz asolaba a mí ventana una mañana de septiembre, mientras el molesto sonido de la alarma indicaba que ya era hora de entrar a la rutina diaria, entre sueños pude recordar el génesis de mí infancia y en busca del sentido de mí obrar diario pude entrar en un estado de reflexión para con mí realidad (que de seguro ha de ser la de más de uno). 
 
Cómo un dominicano común, me tocó nacer en el seno de una familia con altas y bajas, la realidad del contexto me afectó desde temprana edad, cuestión que infiero de las historias narradas por mí madre de su realidad pre y post parto, un niño común, nacido en el casco urbano, una madre adolescente criada en la zona rural y con ganas de superación coartadas por la realidad del embarazo de quien sería su primogénito. 
 
Mí infancia estuvo marcada por el ejemplo laborioso de mí madre, el carisma de mí abuelo, la ternura de mís abuelas, los consejos de vida de mí padre, así como el tímido apoyo familiar; la adolescencia trajo consigo nuevas experiencias, incluyendo un cambio de residencia y por consiguiente un cambio de ambiente escolar, una escuela pública Dominicana fue el lugar donde culminé mí pre-adolescencia y donde comenzaron a notarse los indicios de rebeldía en la ideología con respeto al resto de los niños del salón de clases. 
 
Mí adolescencia estuvo cargada de actividades extracurriculares: estudios del idioma inglés, estudios de artes como la pintura, el teatro, múltiples cursos, práctica de diversos deportes, entre otras actividades, mismas que fueron despertando en mí el interés por realizar proyecciones de hacia dónde quería dirigir mís pasos en lo adelante y qué deseaba ser en el porvenir. 
 
Los estudios secundarios estuvieron permeados por cambios de concepción ideológica-religiosa, cambio de ambiente escolar (de un colegio privado hacia un liceo nocturno), así como de la producción de mís primeros ingresos a través de mís primeros empleos a la edad de 13 años y el servicio social a través de instituciones de servicio: religiosas y sociales, mismas que me hicieron alcanzar un grado de liderazgo y madurez, además de brindarme la oportunidad de plantearme metas para con mí vida y conspirar a favor de llevarlas a su debida realización. 
 
En el marco del término de secundaria aspiraba a una beca universitaria para cursar la que para entonces era mí aspiración "medicina", vislumbraba un camino lleno de luces, oportunidades y sobretodo conocimientos y experiencias que agregar a mí vida, mismas que fueron coartadas al no contar con apoyo al tocar puertas y las mismas ser cerradas, culminando con mí inminente ingreso en la academia estatal, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). 
 
Desde temprana edad quise dedicarme a una profesión como la medicina, misma que me permitiera servir a los demás, al pensar que no había mejor forma que salvando vidas y curando pacientes, vaya sorpresa me trajo la realidad del entonces... Tuve que sobre la marcha comprender, que no todas las cosas pueden ser como las idealizamos. 
 
Trillé el camino profesional de la educación, allí aprendí a valorar a aquellos que de manera enérgica, motivadora e inspiradora ejercen tal labor de libertad para con todos los que hoy podemos llamar profesionales,  pues: "no hay profesional que no haya pasado por la mano de maestros".
 
En lo que refiere a la experiencia vivida en el desarrollo de la carrera universitaria, pude notar la mediocridad del sistema educativo nacional y la competencia de uno que otro docente que aunque contaminado parcialmente por el sistema, aún vive y practica el tradicionalismo, en todo lugar hay aisladas excepciones. 
 
Al egresar con méritos que me hicieron destacar, fuí muy elogiado, no sólo en el nivel superior, sino en el fin de todos los niveles que cursé, mís sueños eran ambiciosos, mís deseos de culminar bastos y mí motivación por cambiar la realidad socioeconómica de quienes me rodean, aún mayor, pero sobre todas las cosas habitaban en mí deseos de cambio de la realidad nacional en varios términos. 
 
La realidad actual me ha convertido en un profesional que se entrega por completo, la oportunidad de poder guiar a otros en el desarrollo de sus capacidades, valores y actitudes a través de la educación  ha despertado en mí un placer inmenso, a tal grado que gran parte de la felicidad y satisfacción de mí vida depende de ésta labor. 
 
Recuerdo que desde los albores de mí desarrollo físico, humano e intelectual me decían que si me esforzaba, sería "alguien en la vida", cuestión que hoy no concibo como cierta, pues siempre fuí alguien, aunque no estaba seguro de quien en realidad. 
 
Crecí escuchando que quien más se esfuerza, es quien mejor le irá, que quien persevera triunfa, que la vida no da nada fácil y cuan falsos son estos enunciados al contrastarlos con la realidad imperante del contexto actual. 
 
"Aquellos sueños que el viento susurró en mí infancia, aquellos consejos que uno que otro día escuché en mí adolescencia, esas exhortaciones que recibí como impulso de que todo cambiaría si ponía todo de mí parte, hoy cual hipótesis errada rechazo y el mismo viento que las trajo una vez, se las llevó consigo". 
 
Hoy se puede percibir que a muchos se les hace muy fácil atravesar los muros, mientras que otros por más que intentan no pueden atravesarlos, extraña observar que quienes no poseen un grado profesional alcanzado suelen escalar las posiciones que les brindan un estatus social alto y comodidad en cuanto a su realidad, mientras que los que quisimos cambiar nuestra realidad a través de la vía "correcta" de superación personal y profesional, seguimos recibiendo solo migajas por carecer de un apellido, un nombre y un linaje específico que nos haga catapultarnos hacia la consecución de lo que por justeza nos confiere y que a otros al parecer se les hace muy fácil con sus trampolines llamadas "relaciones personales, político-partidarias, cuñas, vacas sagradas y preferencias nepoticas". 
 
Ser profesional en nuestro país se ha convertido en un adorno, donde los únicos aparentes beneficios son el portar joya en los dedos la cual te pueden robar, pues la inseguridad ciudadana permea y reina a toda hora del día, vale destacar que esta joya es comprada a base de préstamos, a larga distancia en muchos de los casos, un título colgante como regalo de reyes de los 90 y un prefijo en la firma que te "diferencia del resto" (Lic, Dr, Arq, Ing).
 
Tal parece que los que nacen para servir a las élites están destinados por más que salten y se renieguen a ser obreros que nunca puedan cambiar la realidad de los que les rodean, a partir de la mejoría de la propia; al parecer nunca podrán darse el gusto de ver a quienes se esforzaron por ayudarles a alcanzar sus sueños profesionales en la comodidad que brinda la devolución del empeño colocado, cual efecto inverso o recíproco de gratitud a favor de esos héroes que quisieron verles evolucionar y dar el siguiente paso. 
 
Cuanta impotencia, cuanta rabia, cuánto desaliento al ver que todo pasa frente a nuestros ojos sin poder hacer nada al respecto y sobretodo... Cuantas ganas de ser diferentes, aún cuando la única vía para cambiar la realidad personal parece ser, unirse al montón y usar mecanismos putrefactos de alcance de mejorías socioeconómicas y por ende de calidad de vida, a través de la política sucia, la venta de consciencia u otro fenómeno de compra de plazas, puestos o trabajos dignos. 
 
Ante la realidad de nuestra nación, me ocupa realizar algunas interrogantes que el viento ha de llevarse:
 
- ¿Valió la pena el esfuerzo, empeño y sacrificio que tantos decían que debías rendir para llegar a ser profesional?
 
- ¿Es posible hacer cambios sustanciales a la realidad socioeconómica a través de la obtención de un título? 
 
- ¿Quiénes más se esfuerzan por lograr su evolución social tienen oportunidades para sin cuñas obtener lo que merecen  en el país? 
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El autor es egresado Summa Cum Laude de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en la carrera de educación mención Ciencias Sociales, así como docente en el nivel secundario de la educación Dominicana en una institución educativa de carácter privada del municipio de San Francisco de Macorís, Provincia Duarte, R.D.
 
Autor:
Licdo. Manuel M. Ynfante 
 
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