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Lun, Jul

Vino: una copa al día es saludable si acompaña a la comida

Salud
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REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Diversos estudios han demostrado que el consumo moderado de una copa de vino durante las comidas y en el marco de una alimentación saludable, como la dieta mediterránea, podría tener un efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares.

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Diversos estudios han demostrado que el consumo moderado de una copa de vino durante las comidas y en el marco de una alimentación saludable, como la dieta mediterránea, podría tener un efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares.

En el Abecedario de la Nutrición llegamos a la letra “U” para analizar las propiedades nutricionales de la uva, un alimento muy rico en fibra, potasio y azúcares, y aportar consejos para incluirla en nuestros platos.

Sin embargo, según advierte la responsable de Salud y Nutrición de Nestlé, Anabel Aragón, estos estudios sobre el vino, por lo general, son observacionales y cuentan con muchos factores de confusión, como que la persona consuma más o menos cantidad de frutas, verduras y legumbres, que haga ejercicio físico, que gestione mejor el estrés o que esté medicada.

Desde el punto de vista de prevención del cáncer, afirma Aragón, el consumo regular de bebidas con alcohol se ha asociado a un mayor riesgo de desarrollar cáncer.

La recomendación general es no tomar bebidas alcohólicas y en el caso de tomar regularmente bebidas de baja graduación como el vino, debemos hacerlo siempre durante las comidas y en cantidades menores de 300 mililitros al día en hombres (dos copas) y 150 mililitros en mujeres (una copa).

“Hay estudios que apuntan a que ese efecto positivo se obtiene con el consumo regular de dos a seis copas de vino por semana y que a partir de esa cantidad el efecto ya no es el mismo, pudiendo incrementar el riesgo para la salud”, señala la experta en nutrición.

Dado el riesgo asociado al consumo de alcohol, siempre es conveniente consultar al médico de cabecera o profesional de la salud para que ese consumo se enmarque en una recomendación individual donde se consideren otros factores como el patrón alimentario, el tabaquismo, los medicamentos, el estado de salud o el nivel de actividad física.

Un poco de historia, de la uva al vino
Estos beneficios residen en su principal ingrediente, la uva, y en el proceso de fermentación.

Tal y como explica Anabel Aragón, la vid, originaria del Cáucaso y Asia Occidental, es una de las primeras plantas que cultivó el ser humano, motivo por el cual ha jugado un papel trascendental en la economía de las antiguas civilizaciones.

Se cree que ya era recolectada en la prehistoria y así lo demuestran las semillas halladas en yacimientos arqueológicos de la Edad de Bronce en Suiza e Italia y en tumbas del Antiguo Egipto.

Los egipcios conocían la vid, pero fueron los pueblos grecorromanos los que desarrollaron y perfeccionaron la viticultura e introdujeron la vid en sus colonias, seleccionando las especies que ofrecían mejores rendimientos y mejor sabor.

El cultivo de la vid forma parte de la triada de la dieta mediterránea, junto al olivo y el trigo, que llenaban las tierras del Imperio Romano y que hoy en día se cultiva en las regiones cálidas de prácticamente todo el mundo.

Tras la mitificación del vino en el cristianismo, el cultivo de la vid experimentó un gran auge, que ha perdurado hasta nuestros días.
España, tercer país que más uva de mesa produce en el mundo
“España es el tercer país que más uva de mesa produce en el mundo y las comunidades autónomas con mayor producción son la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia, Andalucía y Castilla La Mancha”, informa Anabel Aragón.

España cuenta con la Denominación de Origen Protegido (DOP) de la uva de mesa embolsada del Vinalopó.

Tal y como explica la experta en nutrición, la temporada de recolección va de julio a enero, aunque depende de la variedad: el mejor momento es siempre desde septiembre hasta noviembre.

Entre las variedades de uvas podemos encontrar con o sin pepitas, con más o menos pulpa, grandes, pequeñas o medianas, y de colores diversos: blancas, doradas, verdes, rosadas, violetas o negras.

Se diferencian en dos grandes grupos: las de mesa y las viníferas, entre las que destacan las variedades de la Rioja, como la garnacha o el tempranillo, que son las más conocidas.

Las de mesa son grandes, carnosas, dulces, de colores variados y se consumen frescas o desecadas (pasas).
Y las viníferas, que son las utilizadas para fabricar el vino, son menos carnosas, más pequeñas y más o menos dulces, ácidas y astringentes.

Propiedades nutricionales
Desde el punto de vista nutricional, Anabel Aragón afirma que las uvas destacan por su aporte de fibra y potasio, así como por el de azúcares, que es mayor cuanto más maduro está el fruto.

El potasio es un nutriente clave para el normal funcionamiento del sistema nervioso y los músculos, además de contribuir a mantener la presión arterial, según expone esta experta.

Por su parte, la fibra juega un papel relevante en la motilidad intestinal, en la regulación de los niveles de grasa en sangre y en el asentamiento y selección de nuestra flora intestinal.

También destaca por su alto contenido en sustancias bioactivas, como los compuestos fenólicos, entre los que destaca el revesatrol y las antocianinas.

Estas sustancias se extraen en mayor cantidad cuando las uvas se trituran para hacer mosto o se fermetan para producir el vino.

Consejos de consumo y preparación de las uvas
Anabel Aragón ofrece ocho recomendaciones para sacar el máximo partido a las uvas.

 A la hora de comprar las uvas, debemos asegurarnos de que su piel esté tersa, sin arrugas y que su pulpa sea firme.

 Se deben conservar en la nevera porque a temperatura ambiente se empiezan a deshidratar y pueden fermentar. No obstante, para su consumo es recomendable sacarlas un poco antes del refrigerador para poder disfrutar de su sabor y textura.

 Pueden permanecer hasta diez días en la nevera y solo se deben lavar justo antes de consumirlas, porque el exceso de humedad puede hacer que se forme moho.

 Se deben cortar partes enteras del racimo y evitar quitar los granos directamente para conservarlas durante más tiempo. Un kilo de uvas tiene aproximadamente ocho raciones de entre diez y doce frutos.

 Las uvas son ideales para el postre, tanto frescas como en su versión desecada o combinadas con queso, membrillo o frutos secos.

 También se pueden tomar en forma de zumos y batidos, aunque no se debe abusar de estas preparaciones por su alto contenido en azúcar, por lo que se recomienda limitar su consumo a un vaso pequeño al día.

 Al ser una fruta muy jugosa se puede incluir en algunos platos cocinados, como ensaladas, aperitivos y postres. Una buena combinación es el queso con uvas -“uvas y queso, saben a beso”, como dice el refrán popular-, dos alimentos que potencian su sabor cuando se juntan.

 

Fuente: SIN

 Se pueden incluir también en otros platos, como en un risotto, en el pollo o en otras carnes a la cazuela, y se recomienda añadirlas cuando esté a punto de finalizar la cocción para evitar que pierdan agua, dando así un toque de frescura al plato.

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