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El temor al “29” acelera entregas de prófugos en el Nordeste: El caso Pimentel resalta la nueva realidad

San Francisco de Macorís.– El reciente caso registrado en esta ciudad ocurrido ayer domingo con un asesinato ocurrido en el municipio de Pimentel evidencia con claridad un fenómeno que se repite casi a diario en las instalaciones de la Dirección Regional Noreste de la Policía Nacional.

entregarse pacíficamente a las autoridades policiales.

​El hecho no es aislado.

Desde que el presidente de la República advirtiera públicamente a los perseguidos por la justicia con la contundente frase «O se entregan, o los buscamos», el flujo de personas requeridas por diversos delitos no se detiene en la sede policial de la provincia Duarte.

​En el argot popular y policial de la región se comenta con frecuencia que el «número 29» —símbolo implícito de caer abatido en un intercambio de disparos o encabezar la lista de los más buscados, «sigue saliendo» en distintas comunidades.

Ese temor real a ser localizado por la vía violenta se ha convertido en el principal motor para que prófugos que llevaban años en la clandestinidad decidan presentarse ante la ley.

Tras años de reclamos desgarradores exigiendo la captura de los responsables, hoy ven cómo estos acusados se presentan ante los cuarteles alegando inocencia y actuando como «angelitos» con el clásico «yo no fui», a pesar de contar con órdenes judiciales de arresto o procesos avanzados en su contra.

​El periodista como escudo e intermediario
​Para quienes cubrimos a diario la fuente policial en esta plaza, la rutina ha cambiado.
Es cada vez más común que personas con deudas pendientes con la justicia busquen el contacto directo de un periodista o comunicador para que sirva de mediador e integrador en su entrega.

​Los imputados buscan en la presencia de la prensa una garantía de integridad física, un salvoconducto para evitar «sacarse» el número más buscado por las patrullas policiales y asegurar su posterior puesta a disposición del Ministerio Público de manera garantizada.

​Un clima de mayor confianza pública
​A pesar de las aristas del proceso, en la población empieza a respirarse un ambiente de renovada confianza hacia las autoridades.

La efectividad en el cerco contra la delincuencia envía una señal clara de autoridad que la ciudadanía demandaba desde hace tiempo.

​El reto principal para la Policía Nacional reside ahora en dar continuidad a este ritmo de trabajo, fortaleciendo el orden público en las calles y manteniendo la disciplina y la transparencia hacia el interior de la propia institución.

Por lo pronto, el mensaje en el Cibao Nordeste ha quedado claro: el margen de maniobra para la impunidad se agota y la entrega voluntaria parece ser la única alternativa segura.

En lo que representa la política Nacional en el comando regional Noreste actualmente es dirigido por el general de brigada Orison Olivence Minaya, un oficial que viene desarrollando encuentros permanentes con los diversos sectores, con la finalidad de lograr que la paz este presente.

El oficial policial de basta experiencia llegó a esta ciudad a raíz de la designación del nuevo director general de ls institución y está logrando que fuera de los hechos rutinarios de un pueblo en constante desarrollo estén disminuyendo considerablemente.

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