La RD es la gran potencia en el mercado mundial de un producto casi desconocido: furfural

Entre los grandes renglones de exportación dominicanos aparecen el oro, los dispositivos médicos, los cigarros, el cacao y el azúcar. Mucho menos conocido es un producto químico cuyo nombre resulta extraño para la mayoría de los dominicanos y en cuyo comercio internacional el país ocupa una posición excepcional: el furfural.

La República Dominicana fue en el 2023 el mayor exportador mundial de furfural, y continúa disputando los primeros lugares del mercado internacional con Sudáfrica y China. Detrás de esa posición está Central Romana Corporation, que transforma un residuo abundante de su actividad azucarera —el bagazo de la caña— en una materia prima utilizada por diversas industrias.

El furfural, también denominado 2-furaldehído, es un compuesto orgánico obtenido de residuos vegetales ricos en pentosanos. Puede producirse a partir de mazorcas de maíz, madera, cáscaras y otros desechos agrícolas, pero en La Romana su materia prima fundamental procede de la caña después de extraído el azúcar.

Su importancia está en lo que viene después. El furfural se utiliza como solvente selectivo en la refinación de aceites lubricantes y otros derivados del petróleo y sirve de materia prima para productos químicos de mayor valor. Su principal derivado es el alcohol furfurílico, empleado especialmente en resinas para la industria de fundición, además de polímeros, adhesivos y materiales resistentes a altas temperaturas.

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La dimensión de la industria dominicana resulta considerable. Durante la zafra 2024-2025, Central Romana produjo 25,845 toneladas métricas de furfural, según el informe final del Instituto Azucarero Dominicano. La empresa dispone, además, de capacidad instalada para producir hasta 90 millones de libras anuales, alrededor de 40,800 toneladas.

Central Romana construyó hace décadas una estructura empresarial europea para transformar y comercializar su producción. En 1995 adquirió instalaciones en Bélgica que hoy operan como TransFurans Chemicals (TFC). Allí, el furfural enviado desde la República Dominicana es convertido principalmente en alcohol furfurílico y otros derivados de mayor valor agregado.

La integración ha sido reconocida incluso en documentos oficiales de la Unión Europea. La Comisión Europea describió a Central Romana, TransFurans Chemicals e International Furan Chemicals como una misma estructura económica: la empresa dominicana suministra el furfural, TFC lo transforma en Bélgica e International Furan Chemicals (IFC), establecida en Países Bajos, se ocupa de su comercialización internacional.

Actualmente, TransFurans se presenta como el mayor fabricante europeo de alcohol furfurílico y derivados, con una capacidad combinada de 50,000 toneladas métricas, mientras que junto a IFC afirma ocupar una posición de liderazgo en los mercados de Europa y América del Norte.

Los números del comercio exterior revelan hasta qué punto esa conexión europea está vinculada a la República Dominicana.

En el 2023 el país exportó 26,685.9 toneladas de furfural por 22.83 millones de dólares. De ese total, Bélgica compró 24,685.8 toneladas por 21.07 millones de dólares y Países Bajos otras 2,000 toneladas por 1.76 millones de dólares. Es decir, prácticamente toda la producción exportada tuvo como destino los dos países donde está asentada la estructura europea relacionada con Central Romana. Ese año la República Dominicana encabezó las exportaciones mundiales registradas del producto. En el 2024 permaneció entre los primeros lugares, en una competencia muy cerrada con Sudáfrica, mientras China, pese a ser con diferencia el mayor productor mundial por la suma de numerosas fábricas, exportó un valor inferior al dominicano.

La República Dominicana difícilmente puede competir con China en volumen industrial agregado, sin embargo, ha conseguido hacerlo en un nicho químico especializado aprovechando precisamente un subproducto de una de sus industrias más antiguas.

La historia comienza con la caña, pero ya no termina con azúcar y melaza. Lo que queda después de exprimirla puede convertirse mediante procesos químicos en furfural; viajar desde La Romana hasta Bélgica; transformarse allí en productos de mayor valor; y comercializarse desde Países Bajos hacia industrias de Europa, Norteamérica y otros mercados.

En un comercio exterior dominicano dominado por productos mucho más visibles, el furfural pasa casi inadvertido. Sin embargo, constituye un raro ejemplo de liderazgo mundial, aprovechamiento de residuos agrícolas, transformación industrial e integración internacional.

Un producto casi desconocido en el país ha colocado a la República Dominicana, literalmente, entre los primeros del mundo.

90
millones de libras anuales, alrededor de 40,800 toneladas, es la capacidad que puede producir Instituto Azucarero Dominicano

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