
El mayor general retirado Andrés Modesto Cruz Cruz cerró este martes su breve gestión al frente de la Policía Nacional con un discurso centrado en la integridad, en el que exhortó a los agentes a mantenerse firmes frente a las presiones y a defender sus principios incluso cuando hacerlo pueda tener consecuencias para sus carreras.
"No dejen de luchar por lo correcto, aunque les cueste el puesto", dijo Cruz Cruz durante el acto de traspaso de mando al mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, quien asumió formalmente la Dirección General de la Policía Nacional.
La ceremonia fue encabezada por la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, luego de que el presidente Luis Abinader designara a Rodríguez García mediante el Decreto 558-26. El nuevo director había ocupado hasta ahora la Inspectoría General de la institución.
Cruz Cruz, quien había sido designado director general mediante el Decreto 111-26, reconoció la corta duración de su paso por el cargo y admitió que durante esos seis meses su gestión tomó decisiones difíciles y cometió errores.
"Seguramente también cometimos innumerables errores, pero podemos afirmar con absoluta tranquilidad que cada paso fue dado pensando en el bienestar de la institución y en la seguridad del pueblo dominicano", expresó.
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Mensaje a los policías
El tramo más enfático de su discurso estuvo dirigido directamente a los miembros de la Policía Nacional.
Cruz Cruz les pidió que no permitan que nadie les haga creer que actuar correctamente constituye una debilidad o un error y vinculó el ejercicio policial con la obligación de preservar principios éticos y morales.
"La integridad requiere carácter. Hacer lo correcto cuando nadie está mirando es precisamente lo que define a un verdadero servidor público", sostuvo.
La afirmación adquiere particular relevancia por producirse en el momento de su salida de la institución, después de solo seis meses en la posición. Sin embargo, Cruz Cruz no atribuyó públicamente su sustitución a presiones, conflictos internos ni a ninguna decisión específica adoptada durante su gestión.
Sí dejó varias referencias sobre el costo que puede implicar actuar conforme a determinados principios.
"Sean fuertes preservando sus principios éticos y morales, no dejen de luchar por lo correcto, aunque les cueste el puesto", manifestó.
También sostuvo que, independientemente de quién encabece la Policía, la institución debe garantizar oportunidades a los agentes que actúan correctamente y sancionar a quienes se aparten de la ley.
"Que los buenos policías tengan oportunidades para crecer, que quienes honran el uniforme sean reconocidos y quienes se aparten de la ley sepan que la institución no puede tolerar conductas que lesionen la credibilidad", afirmó.
Cruz Cruz aseguró que deja la Dirección General "con la frente en alto" y con la satisfacción de haber intentado desempeñar sus funciones con honestidad, disciplina y transparencia.
Defendió además que la persecución del delito debe mantenerse dentro de los límites legales.
"La autoridad debe ejercerse con respeto, la disciplina debe estar acompañada de justicia y la persecución del delito debe realizarse siempre dentro del marco de la ley", señaló.
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Reconocimiento y legado
En otro pasaje recordó que la seguridad ciudadana constituye una obligación del Estado y no una concesión de la Policía a la población.
"La seguridad ciudadana no es un favor que hacemos, es un deber", expresó.
Al definir lo que quisiera dejar después de su corto período en el cargo, descartó las obras materiales o la asociación de la institución con una persona.
"Si algo quisiera que quedara como legado de mi breve paso por esta responsabilidad, no sería un hombre, una posición ni una obra material. Quisiera que quedara una convicción: que en la Policía Nacional la integridad no es un discurso, es una forma de servir".
Raful agradeció oficialmente a Cruz Cruz por su trabajo, compromiso y lealtad durante su gestión, mientras dio posesión a Rodríguez García y expresó el respaldo del Gobierno a la nueva administración policial.
Discurso íntegro de Andrés Modesto Cruz Cruz
La siguiente es una transcripción del discurso pronunciado por Cruz Cruz durante el acto de traspaso de mando. Se corrigieron puntuación y errores evidentes de transcripción automática, sin alterar el sentido de sus declaraciones.
Hoy nos corresponde dirigirnos a ustedes en un momento que, sin lugar a dudas, está cargado de emociones y de profundas reflexiones.
Iniciamos nuestras palabras dándole las gracias a nuestro Dios, Padre Todopoderoso, por la voluntad que ha tenido sobre nosotros y nuestra familia.
A mi familia, por su acompañamiento y soporte sin reservas; por sobre todo, por su amor y comprensión. No esperábamos menos. Sin ustedes no habría sido posible.
A la autoridad suprema de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, Luis Rodolfo Abinader Corona, por la oportunidad arriesgada que tomó.
A todo el equipo de hombres y mujeres que nos acompañó a lo largo de nuestra carrera y, más aún, en estos últimos seis meses, nuestra gratitud y lealtad.
Hace apenas seis meses asumimos la responsabilidad de dirigir nuestra institución, la Policía Nacional, conscientes de que ocupar esta posición no representa un privilegio, sino un enorme compromiso con la nación, con la familia, con nuestros policías y, sobre todo, con la ciudadanía en sentido general.
Seis meses pueden parecer poco tiempo, pero cuando se trabaja con entrega, disciplina y sentido de responsabilidad, cada día representa una oportunidad para servir, corregir, avanzar y dejar una huella positiva.
Durante este período procuramos que cada decisión estuviera guiada por un principio que considero irrenunciable: la integridad.
Porque una institución policial fuerte no se construye únicamente con recursos, con tecnología, con vehículos, con equipos o nuevas estructuras. Se construye fundamentalmente con hombres y mujeres de principios, con servidores públicos que entiendan que el uniforme representa autoridad, pero también representa responsabilidad, honor y confianza.
Nos vamos con la satisfacción de haber defendido siempre la idea de que la Policía Nacional debe ser una institución íntegra, profesional, cercana a la ciudadanía y comprometida con el cumplimiento de la ley.
Sé que durante estos seis meses enfrentamos desafíos, defendimos siempre los intereses de nuestros policías, tomamos decisiones difíciles y seguramente también cometimos innumerables errores, pero podemos afirmar con absoluta tranquilidad que cada paso fue dado pensando en el bienestar de la institución y en la seguridad del pueblo dominicano.
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A nuestros policías quiero decirles algo especialmente importante: nunca, nunca permitan que nadie les haga creer que actuar correctamente es una debilidad o un error.
Sean fuertes preservando sus principios éticos y morales. No dejen de luchar por lo correcto, aunque les cueste el puesto.
La integridad requiere carácter. Hacer lo correcto cuando nadie está mirando es precisamente lo que define a un verdadero servidor público.
No importa quién ocupe la Dirección General de la Policía mañana. Lo verdaderamente importante es que la institución continúe avanzando, que los buenos policías tengan oportunidades para crecer, que quienes honran el uniforme sean reconocidos y quienes se aparten de la ley sepan que la institución no puede tolerar conductas que lesionen la credibilidad.
A los directores, comandantes, oficiales y miembros todos, de todos los niveles del mando, les exhortamos a continuar trabajando con firmeza, pero también con humanidad.
La autoridad debe ejercerse con respeto, la disciplina debe estar acompañada de justicia y la persecución del delito debe realizarse siempre dentro del marco de la ley.
A nuestras familias policiales, mi reconocimiento y gratitud.
Detrás de cada policía que sale a las calles existe una familia que espera su regreso.
Ustedes también forman parte de esta institución y merecen nuestro respeto y consideración.
Y al pueblo dominicano, gracias por la confianza.
Sé que la ciudadanía espera mucho de su institución, la Policía Nacional, y tiene todo el derecho de hacerlo.
La seguridad ciudadana no es un favor que hacemos, es un deber.
Hoy entrego esta responsabilidad con la frente en alto y con la satisfacción de haber intentado servir con honestidad, disciplina y transparencia.
Me llevo conmigo el cariño y respeto de muchos compañeros, las enseñanzas de estos seis meses y, sobre todo, la convicción de que la Policía Nacional tiene hombres y mujeres valiosos que pueden seguir construyendo una institución cada vez más profesional e íntegra.
Si algo quisiera que quedara como legado de mi breve paso por esta responsabilidad, no sería un hombre, una posición ni una obra material.
Quisiera que quedara una convicción: que en la Policía Nacional la integridad no es un discurso, es una forma de servir.
Que cada policía pueda mirar a su familia a los ojos y sentirse orgulloso de su uniforme.
Que cada ciudadano pueda encontrarse con un policía y sentirse protegido, respetado y escuchado.
Y que cada miembro de nuestra institución recuerde siempre que el uniforme se lleva sobre el cuerpo, pero el honor se lleva en el corazón.
Nos despedimos de la Dirección General, pero no de mi compromiso con la República Dominicana ni de mi respeto y admiración por los hombres y mujeres que diariamente arriesgan sus vidas para proteger a los demás.
Que Dios bendiga a nuestra Policía Nacional, que proteja a cada uno de sus policías y sus familias y que continúe bendiciendo a nuestra amada República Dominicana.
Nunca olviden que proteger es un deber y que servir es un honor.
Muchas gracias.
¡Que viva nuestra Policía Nacional!
¡Que viva siempre la República Dominicana!
Muchas gracias.
Gracias.
Gracias.



